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martes, 29 de abril de 2014

POR TI LATE MI CORAZÓN, SEÑOR

Hoy, en el día de mi nacimiento a la vida del momento presente, consciente de que el tiempo que me otorgue tu divina misericordia sólo puede ser empleado para tratar de fructificar los talentos y los dones que confiaste a mi persona hace ya tantos años, siento ahora que debo hacer un alto en el camino para reflexionar antes de dar nuevos pasos en la senda.


Medito en silencio sobre el pasado que resta atrás, pero que a su vez ha sido necesario para llegar aquí. Reconozco errores, flaquezas, esos momentos en que tuve dudas de tu benevolencia y me faltó valor para hablarte y confiar en ti. Tomo con el mayor recogimiento la vela de cera que recibí en la Vigilia de tu Pascua, la cuál prometí hacer brillar para mostrarte presente en mi vida; y siento la plenitud espiritual al encenderla de la Luz que permanece en la capilla de mis oraciones diarias.

Sé que tú lo sabes, pero también que quieres escucharme: 

"Por ti late mi corazón, Señor,
no importa la estación, ni el tiempo,
más allá de los problemas que conlleva el camino,
la oscuridad de lo desconocido - las sombras-,
cada presencia inesperada será un compañero de viaje.
Gracias por los más cercanos, los fieles,
por la Estancia y todo lo que en ella rebosa Belleza.
Porque en todo lo que acontece encuentro tu Amor."

miércoles, 12 de febrero de 2014

TU PRESENCIA ME ACOMPAÑA EN EL CAMINO

Elevó los ojos buscando soluciones y tuvo aún más dudas. Los problemas, el entorno, cada situación no superada... ¿Acaso no había más presente que ese laberinto de incomprensión en que se había convertido su ánimo? Fue el momento más difícil de la década. Bajó la cabeza, la escondió entre sus manos y entregó el corazón a un destino incierto desde el pleno desaliento.


Tiempo después no supo explicar cómo apareció a su lado una caricia amiga que le propuso levantar la mirada hasta reconocerla tras un primer titubeo. “¿Dónde estabas cuando más falta hacías en mi vida?” – recriminó sin dudar La otra persona respondió con la mirada más tierna que nunca pudo contemplar, al tiempo que con delicadeza acariciaba su frente antes de besar sus dos manos, ésas que había unido en un gesto suave y a la vez directo. Sólo pudo recordar una frase, la que en este periodo de su vida lleva marcada en su pecho como un lema que le motiva a crear, compartir, crecer, dar gracias por cada instante y el siguiente, por el aire que respira, el pan que le alimenta, por la Creación y el entorno: "Tengo la certeza de que me acompañas en el camino". 


Tu presencia amaneció en mi vida desde la inmensidad de un mundo donde las prisas hacen competencia con la mediocridad, ése que identifica felicidad con poder en todas sus versiones, alegría con fiesta+descontrol+placer, que marca la competencia desplazando al más cercano. Has cambiado mi vida con tu atenta escucha de mis anhelos, la propuesta de mirar en la misma dirección desde el carisma y personalidad propios respetando cada paso del camino, en lo diverso y en lo que nos une. He aceptado ese reto para mí novedoso, que a la vez abre la puerta para que yo haga otro tanto con quien confluya en la ruta. La certeza de que me acompañas en el camino pese a que no está clara la dirección, las nubes cambian de aspecto y nadie puede asegurar cuánto dura el trayecto personal de cada uno, me da seguridad para avistar con optimismo nuevos y atractivos horizontes. Cada jornada estarás presente, rezaré por ti, daré gracias por haberte conocido, hablaré a los nuevos caminantes que tal vez conozca de cómo me animaste para que  marchara erguido, mirada al frente y seguridad en el corazón. ¿Quién puede impedir que llegue el atardecer musitando que termina otro día con paz? ¿Cómo no acoger el alba de un nuevo día presente como único espacio para construir fraternidad? Gracias acompañarme, más aún por que aceptes que te acompañe.

sábado, 21 de diciembre de 2013

COMO UNA HOJA SOLITARIA: RELATO DE TU PRESENCIA

Y así, de improviso, me vi inmerso en la soledad más tenebrosa, abocado al vacío de la incompresión, la desidia y el tedio que -poco a poco pero sin cesar- iban consumiendo mi autoestima. Pasaban los días y notaba que el cariz de mi situación personal no tenía buen aspecto; para ser sincero confesaré que el miedo iba apoderándose de significativas porciones de mi corazón y, por momentos, veía el presente y aún más el futuro realmente peor que negro.

Resulta confuso poder relatar las circunstancias de la vida cotidiana que llevaron a esta encrucijada vital que casi acaba conmigo: un abandono familiar sin explicación lógica, porque todos estaban presentes pero ignorando lo más básico de mi personalidad; tanto tiempo de entrega laboral para finiquitar el adiós a una etapa importante con silencio y dejando la economía propia en entredicho; una mirada sincera al espejo de la existencia resultaba concluyente en el peor sentido por un mal aspecto físico, la soledad no buscada y esa ausencia constatada del cariño tanto tiempo anhelado...un panorama incierto, mucho más que dudas, abocado a pasos ya cerca del vacío sin retorno.


No consigo explicar qué motivó a mi mente realizar -como en tiempos antaños- un ejercicio de sutil imaginación para mostrarme, en una fracción de segundo, mi lamentable estado pero del modo más bello: como si yo fuera esa hoja amarillenta y solitaria de la última rama aún con savia en el árbol que me vio nacer, así en el instante que comienza a notar que pierde su cuerpo y se encamina a ser una víctima del invierno de la vida que la naturaleza hace propio llegado el momento.

Y de improviso entraste en mi vida: sin llamar la atención, con la cautela de quien no desea importunar, respetando el trance que sólo permitía la opción personal. Todo un misterio interpretar por qué la oscuridad se tornó claridad y cercanía, cómo el tiempo se detuvo de forma indefinida y mis entrañas captaron un mensaje inesperado que lo cambió todo.

Me dijiste cuánto me amabas, lo que estabas dispuesto a entregar por mis errores, ausencias y faltas de Amor presentes y futuras. Comparaste la felicidad que yo ansiaba desde niño con la que lograría deseando que otros la conquistaran por mis obras. Dejaste claro que me acompañarías siempre, sin forzarme a decir "sí" a propuestas bondadosas que no sintiera como propias, pero a la vez atento a esos momentos de la existencia cuando lo ves todo tan claro y no sabes de dónde viene la inspiración. Enseñaste a mi corazón que la ruta tiene etapas y que es usual que el aspecto externo cambie con los años, si bien sólo importa lo esencial del ser que, además, es invisible a los ojos. En un primer momento me inquietó que no desvelaras el tiempo de mis días, pero confieso que esa gran duda ahora ya carece de valor: caminar sabiendo que estás a mi lado, día y noche, por los años de mi historia resulta la certeza de saberme amado y suscita en mí el deseo de compartir esa alegría que ha hecho renacer los valores positivos como fundamento en el presente.

Ahora que transito con un nuevo empuje, motivado por ese afán de corresponderte, no dudo que te fallaré tantas veces; pero tengo el consuelo de que -si me alejo de tu Amor- tus brazos jamás dejarán de esperar mi retorno como hijo pródigo.Y qué decirte de ese ángel que vela por mí, noche y día. ¿Sabes? ¡ Valoro tanto sentirme amado personalmente !

sábado, 24 de agosto de 2013

POR TODO Y POR SIEMPRE


Estás ahí, en la jornada que termina, cuando hago balance y te nombro cercano. No ha sido un día más, acaso el más importante de todos porque es el presente. Sólo Tú sabes si el amanecer será la nueva ocasión para ser digno de Tu Amor gratuito, personal y cercano, ése que crece sin mesura en cada corazón al compartirlo.


En este atardecer te doy gracias por todo y por siempre, en el silencio de la oración que me conforta y cobija, con la certeza de Tu divina presencia.