En ese entorno, la certeza de que está vigente y a la vez muy vivo el Pacto del Arte que suscribimos ante Él aquella mañana de una estación cualquiera: contigo músico, escritor, historiador o poetisa; también con el pintor y el intelectual amante de las plantas y de los santos, la estudiosa de la Biblia, el religioso solidario y amigo de la consagrada en clausura que armoniza retablos divinos.

Todos ellos son la comunión que perfila y acota el entorno donde siento que puedo dudar, rogar, vaciarme y entregar al tiempo que recibo. La Belleza se presenta esta vez forma de flor, como propuesta
de presente y testimonio para mostrar la coherencia del camino. Gracias por quererme como soy, penetrar en mis entrañas con tu sonrisa sincera y permitir que mi humildad haga un pacto con tu alma...que inspira Vida.


