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domingo, 11 de agosto de 2013

LA ESTANCIA SAGRADA




"Mi capacidad de asombro ante lo que el Señor pone ante mí no tiene límites".

Tiene en su entorno un estanque de agua cuya pureza es la del corazón abierto a crecer en lo trascendente; sobresale en este espacio original un nenúfar, la flor inesperada de los sueños creativos aún por cristalizar.

La Estancia es un lugar de encuentro personal donde convergen en forma de tesoro infinidad de aportaciones. Las reúne y caracteriza que son muestras de crecimiento artístico-espiritual en su expresión más sublime.

Su puerta se abre desde el interior; lo hace por la voluntad libre de quien desea compartir porciones de Belleza. En ella no hay prisas, modera el tiempo cada respiro necesario para meditar, releer un escrito, seleccionar una imagen, pintura, obra musical depositada por un corazón generoso. 


Parece cerrada y de tosco aspecto, pero es sólo una apariencia. La Estancia está siempre abierta si la Luz permanece encendida, con el fuego siempre a punto y la mano extendida. En cualquier instante llegará la inspiración plasmada en un nuevo paso hacia lo eterno e iluminará su interior como una bendición para sus moradores.




"Sólo en Dios descansa mi alma..." (del salmo 62)




sábado, 27 de julio de 2013

LO QUE RESTA ES EL PRESENTE

He paseado decenas de veces durante muchos años por ese pueblo que conozco y estimo, a cuya calle más conocida caracteriza una acequia que delimita las casas de una parte, ésas que en vez de acera tienen pequeños puentes para acceder a las viviendas.

Con el tiempo algunas de ellas han de dejado de ser habitables, incluso han perdido el edificio que en su tiempo cobijó un hogar anónimo: relaciones personales, momentos entrañables...


Llego a la conclusión de que en la vida lo que resta es el presente, porque el pasado queda en la experiencia y el futuro está por llegar. Cimentar la senda en el hoy de Dios garantiza una perspectiva adecuada que no ensombrece el recuerdo del tiempo vivido ni la preocupación por saber afrontar lo que vendrá.

Creo que la vida no consiste en subir deprisa una larga escalera; tal lo propio sea consolidar cada escalón -con paso firme- hasta descubrir y abordar el último peldaño que precederá a una Estancia sagrada que te espera personalmente desde siempre.