Vivo consciente de que tengo que conocerme más, despojarme de las miserias que llenan mi alforja tras etapas con pasos sin rumbo; descubrir ese espacio interior donde reside la propia conciencia y -desde ese equilibrio entre pasado y futuro- poder entrar en la paz de Dios que habita entre mí, en nosotros. Mi fortuna será el designio que sella mi alma sedienta de Belleza. Y, porque en todo lo que me acontece encuentro tu Amor, cada fruto de mi vocación eterna quedará depositado en el Santuario donde talentos y dones permanecen desde siempre para ser consumados con la gratuidad de tu presencia en la Humanidad.
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