miércoles, 25 de agosto de 2010

ENTRADA LIBRE. 1.-LA DEDICATORIA (reconocimiento a Rafael Solaz)


Es para mí un modo de reconocerte que, además de escribir, tienes buenos amigos.


La dedicatoria es un encuentro emocional. El lector candidato del libro en cuestión desea un punto de calidad en su nueva adquisición -sea como fan del autor o por ilusión personal- que le permitirá tomar cada vez la lectura con la presencia espiritual del escritor, el cual le acompañará en todo momento en su aventura. Más allá de una firma de compromiso, el autor entrega en cada ejemplar dedicado un poco más de su corazón, creando o renovando un lazo de relación íntima con ese destinatario ávido por contemplar aquello tan personal que ha salido de la misma pluma que gestó su nuevo libro de cabecera. Entonces se produce el encuentro real y la emoción sube de tono: una palabras escritas a conciencia deseando permanecer en el libro y en el lector, seguida de una rúbrica que culmina el acto sublime y tras ser pronunciadas en alta voz con la solemnidad que merece se consolidan en un apretón de manos, besos, acaso un abrazo, como sello y vinculación para lo eterno. Un fragmento de vida grabado en una hoja en blanco que ha cobrado sentido como prólogo personal de un libro escrito y adquirido por alguien que es más que un amigo.

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