miércoles, 31 de octubre de 2012

¿SE PUEDE ESCULPIR EL SILENCIO?



Cuando la existencia pierde su tiempo vital, el ser humano inicia una nueva etapa que se caracteriza por los recuerdos que genera en quienes desean hacerle presente para tamizar el vacío de su partida terrenal.
Encuadradas entre cientos de nichos de pared, en el cementerio puede contemplarse tumbas destacadas. En su lugar de descanso, sobre la tierra que sepulta, una lápida marca cada ubicación personalizada; plantas y flores adornan el entorno.
                           
Entonces surge el artista creando volúmenes, conformando espacios. Panteones y monumentos funerarios de variados estilos delimitan lugares personales; junto a esa arquitectura  aparece la figura en forma de ángeles, doncellas, personajes célebres inmortalizados para la historia, amén de Cristo, la Virgen, santos o detalles espirituales para el recuerdo. Talla o cincel, fundido o moldeado, en piedra, madera o bronce, el escultor desecha lo superfluo y da  sentido a todo aquello que conforma su mente creativa.
Y así, en el indescriptible periodo que transcurre entre el día y la noche de cualquier momento presente, se hace de improviso el silencio y permanece inalterable. Más allá de la creencia trascendente de quien recuerda a sus seres queridos que un día despidió en su postrera morada temporal, esas esculturas expresan la intimidad de cada historia personal cuyos afectos perduran desde el arte silencioso que les cobija.

1 comentario:

  1. Me gusta esta reflexión, porque refleja que a través del arte podemos mantener el vínculo con el alma de aquellos a los que amamos, aquí y en la otra Vida. Gracias.
    Ana

    ResponderEliminar